Estudiantes en el mundo
Cerca del 32 % de estudiantes de 11 a 15 años reportó acoso por sus compañeros al menos una vez al mes: más de 240 millones.
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Un programa de formación e implementación que capacita a pastores, líderes, padres y voluntarios para responder con sensibilidad, prudencia y organización ante las necesidades de niños, adolescentes, jóvenes y familias relacionadas con el acoso escolar o bullying.
Ayudar a la congregación a responder con sensibilidad, prudencia y organización, convirtiendo su compasión en una capacidad responsable para reconocer, escuchar, proteger, conectar y acompañar.
El acoso escolar puede afectar la seguridad, la autoestima, las relaciones, el rendimiento académico y el bienestar emocional. Está presente en países y contextos socioeconómicos diversos.
Cerca del 32 % de estudiantes de 11 a 15 años reportó acoso por sus compañeros al menos una vez al mes: más de 240 millones.
Experimentó bullying durante el año escolar 2021–2022. La prevalencia llegó al 26.3 % en Middle School.
Estudiantes de High School reportaron acoso electrónico durante los 12 meses anteriores a la encuesta.
Entre estudiantes hispanos de High School en EE. UU.: 16.6 % reportó bullying en la escuela y 13.5 % en medios digitales.
Fuentes estadísticas: StopBullying.gov, Centers for Disease Control and Prevention y UNESCO — Behind the Numbers.
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Cada iglesia forma un equipo respaldado por el liderazgo pastoral. Sus integrantes reciben herramientas para responder con cuidado, reconocer sus límites y activar una ruta clara de protección y seguimiento.
La realidad y las dinámicas del bullying.
Señales, cambios y necesidades de protección.
Sin interrogar, culpabilizar ni prometer lo que no corresponde.
Protección, orientación y recursos confiables.
Responsablemente a la familia, la escuela y los profesionales.
El protocolo, la prevención y el seguimiento.
La iglesia no sustituye a la familia, la escuela, los profesionales de salud mental ni las autoridades. Su función es reconocer, escuchar, proteger, conectar, acompañar y dar seguimiento responsablemente.
Desarrolla una cultura preventiva y canales seguros para pedir ayuda.
Niños y jóvenes encuentran personas capacitadas para escuchar y responder.
Reciben orientación, recursos y una ruta clara de seguimiento.
Quienes ejercen bullying pueden asumir responsabilidad, trabajar las causas de su conducta y cambiar.
La iglesia organiza su compasión y fortalece la confianza de la comunidad.
Las relaciones auténticas favorecen el evangelismo relacional y el desarrollo congregacional.
Pastores, líderes, padres, cuidadores, voluntarios y congregaciones que sirven a niños, adolescentes, jóvenes y familias.
Diagnóstico congregacional, formación práctica mediante el método C.A.M.B.I.O., análisis de situaciones, diseño del protocolo, preparación del equipo e implementación acompañada.
Ruta formativa e implementación por etapas. El calendario se adapta al tamaño de la congregación, la disponibilidad del equipo y las necesidades identificadas.
Complete sus datos. La solicitud quedará registrada directamente para que GTLN pueda darle seguimiento.