1. Introducción
Es muy importante entender que nuestro destino es corporativo y no meramente individual. Cuando dejamos de lado la visión corporativa y nos envolvemos en nuestros asuntos individuales, es que nuestro corazón se ha desviado de la visión de la casa y necesitamos regresar al corazón del Padre, que siempre es y será un corazón familiar (Lucas 1:17, ver Malaquías 4:5-6).
Nosotros, la Iglesia, estamos bajo el dominio de Cristo, ya que es a Él a quien Dios sometió todas las cosas. Nosotros, su Iglesia, somos la plenitud de Cristo y Él es nuestra plenitud, así como Dios habita plenamente en Cristo. El hecho de saber que somos todo un solo cuerpo con Cristo como nuestra cabeza, guía y mente, y que nosotros representamos para Él su plenitud, nos tiene que llenar de esperanza y aún más de valentía para estar dispuestos siempre a enfrentar lo que sea necesario y nunca desmayar sin lograr nuestro cometido.
Tres cosas importantes que debemos recordar para vivir y ser exitosos mientras avanzamos juntos hacia nuestro destino:
- Vivir dentro de la visión de la casa.
- Estar en obediencia y sujeción voluntaria para alcanzar bendición.
- Tener un padre que conduce al destino.
Recuerda, solo y sin padre espiritual se te hará difícil, podríamos decir imposible, llegar a tu destino. Cuando tienes una visión diferente a la de la casa, eso es división, ya que según el diseño de Dios solo lograrás tu visión cuando la ajustas a la visión corporativa.
2. La transformación mental es necesaria
La transformación es un proceso de adentro hacia afuera. Nunca veremos ciudades transformadas hasta que nuestras mentes sean transformadas por el poder del Espíritu Santo. Nuestro destino es ser una iglesia apostólica que funciona bajo la cultura del Reino para poder alcanzar las multitudes.
2.1. Cambio de mentalidad
Romanos 12:2No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él.
- No vivir según el modelo del mundo: No conformados al sistema actual.
- Mente transformada: Una nueva manera de pensar.
- Renovación mental: Diferente a la mentalidad del mundo y de la religión.
- Entender y aceptar la voluntad de Dios: Hacer lo que le agrada a Él.
2.2. El contraste entre la mente carnal y la espiritual
Una persona con mentalidad de Reino está sumergida en los asuntos del Reino, por lo tanto no tiene tiempo para rebeldía, chismes o cosas semejantes producidas por la mente carnal o lógica humana.
Romanos 8:5-8Los que siguen la mentalidad humana, sólo piensan en satisfacerla, pero los que viven según el Espíritu sólo piensan en satisfacer al Espíritu. 6 El que se deja controlar por su mentalidad humana tendrá muerte, pero el que deja que el Espíritu controle su mente tendrá vida y paz. 7 Cuando alguien se deja controlar por su mentalidad humana, está en contra de Dios y se niega a obedecer la ley de Dios. De hecho, no es capaz de obedecerla; 8 los que tienen la mentalidad humana no pueden agradar a Dios.
Para identificar qué tipo de mentalidad es la suya, solo debe seguir las siguientes pistas:
- ¿Está usted enfocado en lo terrenal o en lo espiritual?
- ¿Vive seguro o con temores?
- ¿Está obedeciendo realmente a Dios o contradice con sus hechos la Palabra de Dios?
- ¿Está seguro o indeciso de estar agradando a Dios?
2.3. Capacidad de estar sujeto a las autoridades en el Reino
La mentalidad de Reino es madura, facultada y habilitada para trabajar en equipo y mantenerse en sujeción voluntaria y obediencia a tiempo.
Hebreos 13:17Háganles caso a sus líderes y respeten su autoridad, porque ellos son responsables de ustedes y por eso siempre están pendientes de protegerlos. Háganles caso para que ellos realicen su trabajo con alegría y de buena gana. Ustedes no sacan nada con hacerles la vida difícil a ellos.
- Obediencia total y no parcial.
- Sujeción voluntaria por amor.
- Entendimiento del trabajo de la autoridad constituida.
- Buscando lo mejor para todos.
1 Tesalonicenses 5:12-13, 19-20Hermanos, les pedimos que respeten mucho a los que están trabajando entre ustedes, guiándolos y enseñándoles en el Señor. 13 Ténganles mucho respeto y amor debido al trabajo que ellos hacen entre ustedes. Vivan en paz unos con otros. 19 No detengan la obra del Espíritu. 20 No desprecien las profecías.
- Dios mismo te demanda que respetes tus autoridades espirituales.
- Demanda que las ames y las honres.
- Dios te demanda vivir en paz con todos.
- El mandato es darle libertad al Espíritu.
- Cuidado con despreciar las profecías, hay un mandamiento para esto.
Si aún estás aquí, te felicito, vas camino a alcanzar una mentalidad de Reino. Un líder con mentalidad de Reino asume en sí mismo la responsabilidad de ser fiel, leal y dependiente del Reino a quien representa y a la casa en la que se congrega.
El líder con mentalidad de Reino nunca usurpa o enfrenta la posición de la autoridad superior a la que le debe respeto y lealtad, porque ella fue quien le delegó la responsabilidad y autoridad que ostenta. Ese líder entiende que su autoridad espera que él esté sometido a la autoridad establecida, quien le delegó a él de su autoridad. El manto que te cubre es el manto que te levanta y la unción que honras es la unción que te bendice.
3. Comprendiendo que vivimos en el Reino
Si pretendemos que Dios haga con nosotros “cosas grandes”, tenemos que cambiar la mentalidad. Hasta que no nos movamos con una mentalidad de Reino, es decir, de excelencia, de esfuerzo, de hacer lo mejor de lo mejor, de ser fieles y leales en todo, nunca sucederá algo grande en nuestra vida, simplemente porque no estamos preparados. Dios no usa en cosas grandes a personas que no cuidan ningún detalle, que no tengan una visión amplia, que no planifican, no se informan, que no se perfeccionan. El amor es necesario para lograr la excelencia.
Colosenses 1:13-14Dios nos rescató del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado, quien pagó el precio de nuestra libertad y así tenemos el perdón de nuestros pecados.
- Sacados de la oscuridad y trasladados a la luz.
- Mentalidad de Reino y no de aldea.
- Mentalidad de hijo y no de esclavo.
- Libres de culpa por haber sido perdonados.
1 Pedro 2:9Pero ustedes son un pueblo elegido por Dios, sacerdotes al servicio del Rey, una nación santa, y un pueblo que pertenece a Dios. Él los eligió para que anuncien las poderosas obras de aquel que los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa.
- Fuimos elegidos: Sacados del montón o de ser comunes.
- Sacerdotes sirviendo a Cristo sin intermediarios: Relación íntima.
- Pueblo santo: Separado con propósito.
- Propiedad de Dios: Estamos protegidos contra los invasores.
- Elegidos y enviados: Tenemos un mensaje real que proclamar – Keryx.
- Llamados a permanecer en la luz: Ya no tenemos relación alguna con las tinieblas.
Hay una gran necesidad en la iglesia actual de conocer la Constitución del Reino. La Constitución es la norma fundamental escrita y establecida para dirigir una nación. Garantiza al pueblo sus derechos y libertades, así como los límites de relación entre los poderes de gobierno.
Tiene supremacía sobre cualquier otra ley posterior. Toda norma contraria queda anulada. No hay ninguna ley más poderosa, por eso es tan importante conocerla y darle valor.
Somos parte del Reino del Señor que ha dictado leyes a nuestro favor. Conozcámoslas para que se cumplan en nuestra vida.
Lucas 4:16-21 explica cómo Jesús comenzó su ministerio entrando a la sinagoga y leyendo el pasaje de Isaías 61:1-2. Lo primero era dejar clara su identidad y su misión. Estratégicamente se detuvo antes de leer el verso 3, porque a partir de allí se describe toda la Constitución del Reino.
Lo más importante en ese momento era identificarse para luego dictar las nuevas reglas que anularían las de Satanás, que gobernaba desde que Adán le cedió el derecho de hacerlo.
Como cristianos pertenecemos a un Reino gobernado por un Rey poderoso cuya Palabra es ley que no puede cambiar y nos beneficia porque nos ama. Nos regimos por su Constitución que norma nuestra vida. En ella ha preservado nuestros derechos y libertades, así como nuestras obligaciones.
Jesús vino con la misión de remover el reino de las tinieblas cuya Constitución es matar, hurtar y destruir. Su plan fue redimir al hombre y restituirle en el Reino de Dios, donde la Constitución nos ofrece nueva identidad y salvación.
La ley de destrucción y muerte que operaba sobre ti queda revocada porque hay supremacía en la ley del Señor que dice: “El cielo y la tierra pasarán, más Mi Palabra no pasará”. Conoce tus derechos y hazlos valer, ¡no los desperdicies por ignorancia y falta de fe!
Hoy comienzas a caminar con mentalidad de hijo sujeto y amoroso, con un espíritu que demuestre que eres gente de Reino y que te mantiene enfocado aun cuando otros pierden la visión y violan los principios.
Tus bendiciones están ligadas a la unción de la casa. El ADN es lo principal que te hace ser parte de una familia; si tienes el ADN, nadie puede negarte la herencia.
Puedes tener el ADN, pero si no eres un hijo maduro no eres capaz de recibir la herencia y otros estarán manejando lo que es tuyo hasta que madures y seas capaz de vivir y responder como hijo.

